Cada uno tiene sus propias motivaciones para comprar por Internet. Para algunos compradores la principal motivación es un mejor precio respecto a una tienda tradicional, la posibilidad de hacer la compra desde casa o desde la oficina sin necesidad de realizar desplazamientos, la comodidad del envío a domicilio y evitar así cargas innecesarias de productos, la originalidad de determinados artículos que no están disponibles en tu lugar de residencia o simplemente porque no tienes tiempo ni otra opción de compra mejor. La lista de motivaciones personales es amplia, variada y muy personal.
Siempre y cuando tengas tan claro que vas a obtener un beneficio adicional al hacer la compra online frente a una compra tradicional, posiblemente la harás. Pero, ¿son las motivaciones racionales las únicas que podemos conseguir vendiendo por Internet? ¿No deberíamos fomentar nuestro lado más irracional? Yo creo que sí.
A mí me gusta ir de compras. Me divierte ver productos, tocarlos, probarlos e interactuar con los vendedores antes de comprar. Y esto, en la gran mayoría de tiendas online, no lo he conseguido hacer. Me aburre ir de tiendas online. Largas listas de productos con textos poco explicativos, falta de recomendaciones en lenguaje coloquial, fotos de mala calidad, etc. Si al final compro es por alguno de los motivos racionales anteriormente comentados. Pero yo lo que quiero es ir de compras en Internet y además pasármelo bien. Tener lo bueno de una tienda tradicional pero sin las incomodidades de ésta. Quiero hablar y preguntar a un vendedor pero no quiero esperar a que acabe de atender a otro señor. Tampoco quiero hacer cola a la hora de pagar... Quiero aprovecharme de las posibilidades que me ofrece Internet. Si voy a comprarme un coche, quizás quiera simular como voy a disfrutar, si me compro un traje, lo elegante que voy a estar. A todos los compradores nos gusta que nos traten bien, que nos recomienden cuando preguntamos, que podamos probar, utilizar, conocer el artículo en profundidad antes de comprarlo.
EL RETO: seamos creativos y mejoremos la experiencia de compra a través de Internet. Hagamos para las compras de "ocio" tiendas online de ocio. Muy fácil de decir, más complicado de implementar. En el siguiente vídeo, vemos una de las aplicaciones que podrían utilizarse en una tienda online de ropa mediante una aplicación virtual. Divertido ¿verdad?
Siempre y cuando tengas tan claro que vas a obtener un beneficio adicional al hacer la compra online frente a una compra tradicional, posiblemente la harás. Pero, ¿son las motivaciones racionales las únicas que podemos conseguir vendiendo por Internet? ¿No deberíamos fomentar nuestro lado más irracional? Yo creo que sí.
A mí me gusta ir de compras. Me divierte ver productos, tocarlos, probarlos e interactuar con los vendedores antes de comprar. Y esto, en la gran mayoría de tiendas online, no lo he conseguido hacer. Me aburre ir de tiendas online. Largas listas de productos con textos poco explicativos, falta de recomendaciones en lenguaje coloquial, fotos de mala calidad, etc. Si al final compro es por alguno de los motivos racionales anteriormente comentados. Pero yo lo que quiero es ir de compras en Internet y además pasármelo bien. Tener lo bueno de una tienda tradicional pero sin las incomodidades de ésta. Quiero hablar y preguntar a un vendedor pero no quiero esperar a que acabe de atender a otro señor. Tampoco quiero hacer cola a la hora de pagar... Quiero aprovecharme de las posibilidades que me ofrece Internet. Si voy a comprarme un coche, quizás quiera simular como voy a disfrutar, si me compro un traje, lo elegante que voy a estar. A todos los compradores nos gusta que nos traten bien, que nos recomienden cuando preguntamos, que podamos probar, utilizar, conocer el artículo en profundidad antes de comprarlo.
EL RETO: seamos creativos y mejoremos la experiencia de compra a través de Internet. Hagamos para las compras de "ocio" tiendas online de ocio. Muy fácil de decir, más complicado de implementar. En el siguiente vídeo, vemos una de las aplicaciones que podrían utilizarse en una tienda online de ropa mediante una aplicación virtual. Divertido ¿verdad?
